Vendimos nuestros sueños a cambio del fuego. Una noche es una… Hoguera, múltiples centros de acción. Gente a su alrededor, hipnotizados por su fuerza y color, por las chipas y el chispeante momento de saltarlo.

El fuego tiene una función purificadora. Debe existir un placer masoca. Quien juega con fuego se acaba quemando, y qué placer es quemarse si es jugando. Y siendo el mismo calor y la misma luz, qué poco nos gusta el fuego cuando arrasa parques naturales.

Al lado de una hoguera resurgen instintos, se concentra un yo descalzo,  jóvenes sementales que acuden en busca de más leña, que quieren su hoguera la más alta y poderosa. Los antropólogos creen que el ser humano tomó conciencia de su superioridad sobre los demás animales al dominar el fuego.

Observadores, solitarios, gente en silencio que contempla el ritual. Ha llegado oficialmente el verano y en Madrid no se celebra en la playa, pero se celebra.

El año pasado nos quitaron de las manos un farolillo lleno de deseos a punto de ser lanzado al aire, este año he canjeado todos esos deseos por uno sólo y ni siquiera es para mi. Y es que no hay mejor fuego que el interior, para compartir con los colegas, día a día, en la aventura de no quemarse.

Guardar

Guardar

June 26th, 2017|2017, blog|0 Comments

Leave A Comment

* Copy This Password *

* Type Or Paste Password Here *