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por qué deberías serlo tú también, o no….

Corría el año 1999 cuando Martín, mi profesor de Latín, un tipo parecido a Frankenstein en versión gay, decidió reprocharme delante de toda mi clase la decisión de haber cambiado de especialidad.  Pasé de estudiar ciencias, a un año más tarde, letras puras.

– Sí, ¿y qué?, dije yo. No hay que ser muy espabilado para darse cuenta que una chavala con dieciséis años no tiene ni remota idea de lo que quiere ser de mayor.

Han pasado casi veinte años y reconozco que estoy más o menos igual. Con la excepción de que ahora convivo con esa bipolaridad con absoluta calma.

Hace algo menos de un año, la directora de RRHH de la empresa donde trabajaba me preguntó -¿Y ahora qué vas hacer?.  –Me voy hacer piloto de dron, le contesté. Se quedó perpleja y su sorpresa afianzó mi confianza en la decisión que ya había tomado.  Un día después empecé a volar un 450DJI en un descampado de Vallecas con mi instructor.

En este tiempo, mucha gente de mi alrededor se ha interesado por conocer algo más del mundo dron y el exitoso (o no) futuro que nos espera a todos los que nos hemos encaminado en este viaje de reinventarnos o, simplemente, beber de otra fuente para enriquecer nuestra experiencia profesional.
Como el 70% de las personas que se quieren certificar como piloto de dron, yo procedía del sector audiovisual. Desde siempre me he sentido atraída por las alturas y la capacidad innata de los pájaros para sobrevolar escenarios. Fue entonces cuando aprendí lo que significa la conciencia situacional y los giros de cola. Que en Madrid hace viento casi siempre y que si no ves bien de lejos necesitas una gafas de sol graduadas.
Unas veinte horas de vuelo después conseguí mi certificado y a día de hoy soy yo la que enseña a otros a volar, porque quizá estaba en el lugar adecuado en el momento adecuado y porque todavía no he dicho que no ni un sólo día que he tenido la oportunidad de practicar. A priori puede parecer fácil, pero existen un montón de factores que sólo se aprenden cuando los has experimentado una y otra vez. Créeme.
A estas alturas no quiero dejar pasar la oportunidad de hacer algunas recomendaciones a todos/as los que les pique el gusanillo de entrar en este sector. Para empezar debes preguntarte Por qué, ¿quieres que sea tu profesión? Y fundamental; ¿En qué campo vas a querer especializarte? Pilotos de drones ya hay a patadas, ¿qué puedes aportar tú que te diferencie del resto?

Para el sector audiovisual prepárate para competir con la pila de aeromodelistas que vuelan como los ángeles, que es exactamente lo que hay que hacer para conseguir una buena toma desde el aire. Si tienes formación en fotografía, vídeo, realización, montaje o como operador de cámara, te recomiendo que en algún momento saques tiempo para certificarte como piloto. Tiene pinta de que en un futuro cercano ante la disyuntiva de elegir a uno u otro, las productoras se decantarán por el perfil más completo.

Si en cambio no te quieres dirigir en esa dirección hay multitud de otras opciones. Los drones están aún por llegar definitivamente a España y todo apunta que las empresas especializadas en seguridad, inspección de infraestructuras, agricultura, topografía, rescate… necesitarán de estos aparatos que sí o sí van a conseguir reducir los costes de sus operaciones. Eso sí, un piloto raso no cobrará más que cualquier técnico de otro sector. Es decir, por horas, generalmente pocas, como autónomo y luchando contra los elementos. Con esto quiero decir que la especialización es fundamental.

Por ejemplo, para el rescate, el perfil será el de un bombero piloto o similar, para la agricultura, el de un ingeniero agrónomo… y así, aunque, quién sabe cuántas más aplicaciones irán surgiendo para estas máquinas. Los biólogos los utilizan para medir la polución del ambiente, la DGT quiere controlar el tráfico con drones, las empresas de reparto enviar paquetes … como ya se hace en otros países.
Si eres mecánico o te gusta cacharrear, amiga, los drones son lo tuyo. Ante esta futua avalancha de aparatos, no es muy dificil adivinar que las reparaciones van a ser un buen negocio. Cualquiera que haya volado sabe que un dron se estropea o rompe con mirarlo una vez mal.
Y si tu vida profesional está completa y no le ves la utilidad, piensa que siendo piloto de dron podrás venir a volar un rato y divertirte, conmigo, o apuntándote a uno de esos campeonatos de carreras que tan de moda se están poniendo ahora.
Es difícil preveer cuánto tiempo estará en mi vida la rutina de volar, lo que sí tengo claro es que cada vez está más cerca esa ilusión de infancia que repetía una y otra vez, de mayor quiero ser granjera, lo que no podía imaginar entonces es que el rebaño lo iba a guiar un aparato desde el aire.
 
July 26th, 2016|2017, blog|0 Comments

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