Desayuno para siete

Despidiendo el invierno (espero). Abril, 2018

El 20 de marzo llegó la primavera y cinco días después mi abuela cumplió 90 años. Me hace ilusión ver las flores nacer pero este año parece que hay lugares que se aferran al invierno. Montaña arriba sobretodo. Hace unos días Yoga con Auro nos acogió en su casita de Cercedilla, en la Sierra de Madrid. Llegamos de noche y nevando, despertamos tarde y nevando, jugamos al tabú y nevando. Todo muy bonito y nostálgico. La piscina tapada, la luz que entra con sigilo por las ventanas para no molestar. Desayuno para siete.

Paseamos por el bosque despacito, como bichos de ciudad perdidos entre pinos y barro. Aprovechamos para llevar la vista lo más lejos que podemos, disfrutando del paisaje y la humedad que se percibe en cada uno de los olores. Este año ha llovido, ha nevado y ha vuelto a llover. Ya es primavera pero estéticamente seguimos en invierno.

Cada vez me gusta más fotografiar el interior de casas, hogares que, aunque son ajenos, rápidamente se convierten en familiares. La casa familiar de Auro estaba repleta de pequeños detalles personales; la pared del salón llena de cuadros pintados por los miembros de la familia, los espejitos de encima de la chimenea, los bisillos, las estutas del jardín… En lo alto del pueblo tuvimos la oportunidad de pasar unas horas como reyes de un castillo.

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April 10th, 2018|2018|0 Comments